El Amor

Compartido

En tu mano sostienes una pequeña pieza de un rompecabezas y después de observarla por varios minutos te das cuenta que tiene un mensaje para ti. Tiene muchos colores, un poco de negro, verde y azul, pero sobre todo rojo, el rojo de la sangre, el rojo del virus que vive en ella, el rojo de tus pupilas. Yo sigo caminando y las piezas se me van escribiendo una a una,  en esta te voy a hablar sobre los efectos secundarios.

 

Uno de los efectos secundarios de la Atripla (la pastilla que tomo diariamente 2 horas después de la cena para que la digestión del alimento no interfiera con el de la droga) es el insomnio. Es curioso, hay noches en las que duermo largo y tendido, ni siquiera los sonidos más fuertes me levantan durante la madrugada, pero hay otras como el día de hoy en que despierto para ir al baño y me quedo dando vueltas y vueltas en la cama, cierro los ojos y los mantengo así por no sé cuánto tiempo para tratar de volver a dormir, aplico todas las técnicas que algún día alguien me dijo servían contra el insomnio: me masturbo, cuento borregas, leo un poco, pero nada de eso funciona, así que dejo que mi mente ruede. Y está rueda… y rueda… y rueda. Entre los pensamientos que han rondado por mi cabeza en las últimas noches de insomnio he caído en cuenta que se acerca el día de la conmemoración del día contra la lucha del VIH SIDA y me pregunto de qué podría hablarte yo para conmemorar ese día, el tema es bastante simple y complicado a la vez, a decir verdad soy muy nuevo en ese tema, pero aquí tienes el tema, hoy te voy a hablar del amor.

 

 

El amor

No sé que ficha del rompecabezas sea ésta, pero hagamos una excepción y coloquemos esta ficha en el espacio donde a cada uno nos plazca ¿te parece? ¿Qué lugar ocupa el amor en tu vida? ¿Dónde lo vas a colocar?

 

Me descubro pensando sobre los efectos secundarios y caigo en cuenta que otro de ellos, pero esta vez a nivel psicológico (aunque claro está no le sucede a todo mundo) es la desconfianza, porque desde que me enteré que soy portador del virus mi confianza en mi mismo y mi pareja disminuyó notablemente. Yo solía ser un chico que se sentía completo, repleto y abundante de atributos por los cuales alguien se enamoraría de mí fácilmente algún día, pero vaya que todo cambia, durante los primeros 3 meses juntos no podía tener sexo con él, todo se volvió tan frágil y temido, un terreno que desconocía por completo. Imagínate morir de ganas de tener sexo con la persona que tanto quieres y de la cual te estás enamorando pero es más fuerte el temor que los divide sutilmente. Principalmente mi temor a transmitir el virus era lo que me detenía a culminar un encuentro sexual con él, claro que existen otras formas de satisfacción de las cuales usamos muchas, pero yo no quería ser el responsable de algo tan impactante en la vida de una persona, no quería que cambiara su estilo de vida, tampoco que supiera en viva piel sobre los efectos secundarios. Me volví desconfiado y muchas estupideces me cruzaban por la mente, fue una época difícil, sabía que él estaba conmigo, pero bueno, le hemos dado tanta importancia al coito en nuestra sociedad occidental y más en lo relacionado al estar en pareja, que 3 meses sin sexo me parecían una eternidad. Así que comencé a pensar que me estaba engañando, que buscaba el sexo en alguien más. Estaba intranquilo al esperarlo en casa, no existía un sólo factor que me demostrara que algo estaba cambiando, que algo había cambiado, él siempre tan amoroso, tan comprensivo y apoyándome a cada momento. Pero yo construía mundos y más mundos de tonterías en mi cabeza.

 

Estaba más delgado que nunca, con la toma de la Atripla adelgacé no sé cuantos kilos, sólo sé que fueron más de 5 en el primer mes, claro está, de la mano del insomnio y los pensamientos incesantes de desconfianza, que también me llevaron a no tener la mejor salud física.  Mi vida había cambiado por completo, dejé de tomar alcohol por completo, también los cigarrillos nocturnos mientras pintaba que tanto disfrutaba creando un poco de arte, de salir también, pues no quería desvelarme. Mi mundo se reducía a un hombre que me aceptaba tal cual era y me quería sin preguntas ni respuestas.  Y a mí, lleno de dudas e inseguridades, de temores y un dedo que me señalaba constantemente. Aunque me tomó algún tiempo darme cuenta que era el mío.

 

Sé que este texto se llama el amor y me estoy poniendo demasiado melancólico y dramático, pero aquí viene la parte donde hace su aparición, aunque claro está, siempre estuvo presente, sólo que estaba tan cegado por tantas otras cosas que no me permitía reencontrarme con él, yo mismo mantenía mi cabeza sobre el frío piso haciendo presión con mi mano derecha, no quería ver más allá de él. Así pasaron algunos meses más; 3 pastillas en la mañana antes del desayuno y una por la noche dos horas después de la cena, el insomnio, los cambios en mi cuerpo, cambios en mi mente. Un especialista… otro especialista… otro especialista. Medicamento, charlas y un apoyo incondicional hasta que comencé a ser consciente de muchas cosas, ahí fue cuando el amor me abrazó por completo. Todo desde la consciencia.

 

Yo era el único responsable de mi situación, yo decidí tener relaciones sexuales con las personas que así lo hice, YO SOY EL ÚNICO RESPONSABLE DE MI SITUACIÓN. Si me cuide o no, fue una decisión que tomé y era hora de dejar mi papel de víctima para afrontar los hechos y buscar una forma de estar mejor. Desde la consciencia cambió todo al darme cuenta que nadie más que yo soy el responsable de mis actos, de mi diagnóstico actual. No fue la persona que me contagió, él es responsable de sus actos también. Fui yo y no podía negármelo a mi mismo. En ese momento levanté la mano que me restregaba el rostro sobre el piso y comencé a mirar cada vez más alto, cada vez más lejos.  En ese momento me hice una pregunta a mi mismo, si estoy viviendo esta situación:

 

 

¿Qué es lo mejor que puedo hacer?

Aquí tienes una de mis respuestas: compartir mi historia. Estoy escribiendo esto a un día de celebrarse el día internacional contra la lucha del VIH SIDA, yo tuve mi propia lucha y el amor me ayudó a salir adelante, el amor que me tengo a mi mismo, el amor que les tengo a mis compañeros de terapia grupal que también tienen su propia historia, el amor a mi salud, a mi vida, el amor a un hombre que me ha demostrado que un problema no debe definir tu vida, y que si así lo hace, todavía tienes la posibilidad de decidir qué es lo vas a hacer al respecto. Si el problema define tu vida, tú aún tienes la capacidad de decidir cómo afrontas la situación.

 

Tú que estás leyendo este texto te invito a que te hagas esa pregunta.

 

¿Qué es lo que YO decido hacer?

Al no conocer tu condición,  hoy quiero hacerte varias invitaciones. Si aún no te haz hecho una prueba rápida te invito a hacerla, es gratis en la mayoría de los instituciones de salud, incluso hay asociaciones civiles y particulares que la hacen, es GRATIS. ¿Qué esperas? toma tu celular y busca la más cercana, hazlo por ti, por el amor que te tienes. Hace casi un año que yo me realice la mía y hoy soy indetectable (que básicamente es cuando tu carga viral es tan pequeña que no se detecta en las pruebas, ni tampoco puedes contagiar a nadie), después de 6 meses de tratamiento, gozo de buena salud y estoy sentado diciéndote que claro está, da miedo, pero da más miedo la incertidumbre. ¿No es así? Deja todo lo que te está deteniendo y hazte la prueba. Hoy, mañana, el día que quieres, pero ámate y hazte la prueba.

 

También quiero invitarte a la consciencia, eso te lo digo a ti que acabas de descubrir que el virus vive dentro de ti, es todo un proceso, quizá uno de los más difíciles por los que tendremos que pasar como seres humanos, pero todo va a estar bien, te lo digo yo.  TODO VA A ESTAR BIEN. La enfermedad comienza desde el corazón, desde el pensamiento, y no podemos ser aún más débiles a algo físico como lo es el virus. Vamos, pregúntate, si ya estás en esta situación, ¿qué es lo mejor que puedes hacer? y hazlo. Lo que sea, hazlo porque eso, tarde o temprano te llevará a darte cuenta, que al mirar atrás esa época difícil y oscura ya pasó, que necesitamos estar bien, que hoy en día todo está bien.

 

Y a ti, que quizá ya te realizaste la prueba y  salió “negativa”, sigue así, cuídate y cuida a los otros con los que decides compartir tu sexualidad. También te invito a la no discriminación, la discriminación comienza con la palabra, no más “sidosa” o una de esas que usas para hablar de alguien que vive como seropositivo, no sabes la situación en la que se encuentra, mejor regálale amor, una sonrisa, que sé yo, regálale un abrazo sin siquiera decirle por qué es. A ti te invito a ser más humano, a amar más. No queremos tu aceptación ni mucho menos que camines levantando una pancarta para apoyarnos en nuestra personal lucha, sólo pedimos respeto. Eso es todo lo que necesitamos. RESPETO.

 

Aquí tienes otra de las piezas del rompecabezas, esta es mas tuya que mía. Vamos a luchar todos por una cultura de prevención, de cuidado y amor. Por cierto agradezco de antemano a todas las personas que se han dado el tiempo de leer un poco de mi historia y quiero felicitar a dos grandes hermanos que se unen en matrimonio en los próximos días. Amor y más amor para ellos y cada uno de ustedes.

 

12:27 pm lunes V de diciembre 2017

 

Las teclas se presionan por última vez para este texto, han pasado 5 días desde la conmemoración del especial día, leíste varios artículos que en unos meses dejarán de ser parte de tu vida, pero el virus no lo es así, él llega para quedarse. Vamos a ser responsables en nuestras relaciones, con nuestra vida, bien dicen que hasta que no vives una situación, es cuando aprendes de la vida, hoy mírame a mí haciéndolo.

 

Por última vez escribo del derecho al revés. Solo para contarte esta historia, aquí te dejo la tercera pieza, ¿tu no quieres recoger las tuyas? ¿O Si?

 

¡Cuídate! ¡Amate!

 

F.