Diario de una Bisexual: Estimado “caballero”

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Estimado “caballero”,

Esta noche he notado tu ironía y cinismo al reírte en mi cara, mientras decías con un tono burlesco

“Vaya, tú si que eres un caballero”

Porque me disponía a ayudar a una chica “¡tu chica!” a arreglarse el maquillaje y acomodarse el vestido, mientras ella trataba de salir a tropezones del baño para mujeres, en el cual por cierto; evidenciaste frente a todos que ella “es una p*ta hipócrita” porque “¿cómo con su ex novio si había hecho esto y aquello, mientras que contigo esa noche no había cedido?”, al escuchar que gritabas esas horribles cosas a los cuatro vientos, sin importar quién escuchara o lo que ella pudiera estar sintiendo; te dije mientras me dirigía al baño “oye vato, sinceramente a nadie nos importa y lo que estás haciendo es muy bajo” (desconozco si siempre eres así de hiriente o si es que el alcohol te transforma y sinceramente no me interesa, a fin y al cabo: el daño es el mismo).

No sé qué te imagines tú que pasa en la cabeza de aquella chica (la chica tierna y dulce a la que alguna vez conquistaste con una flor y a la que en algún momento la hiciste sentir la mujer más especial cuando le pediste que fuera tu novia) o lo que sintió en su corazón cuando el hombre al que ella ama, no sólo le ha reprochado cosas de su pasado, sino que además; lo ha hecho de la forma más cruel y vil que puede existir; dejándola vulnerable y totalmente expuesta, frente a una multitud alcoholizada, superficial y morbosa, que lo único que hizo ante aquél desafortunado y humillante hecho, fue reírse de cómo un tipo ebrio agredía a su novia porque se atrevió a decirle “no Omar, no quiero” y a la cual tú le faltaste el respeto y la hiciste llorar por haberse atrevido a ejercer su derecho de libertad, de amor propio y de ser mujer.

Tú no lo sabes, pero cuando entré al baño, ¡la vi ahí!, ¿Has visto alguna vez la película “Titanic”, la parte en donde la protagonista sube al pedazo de madera, después del hundimiento del barco? ¿Has visto cómo tiembla? ¿Su mirada de terror? ¿Su llanto? ¿Su dolor?, así mismo temblaba ella, así mismo sus lágrimas caían, así como su maquillaje, me acerqué a ella “¿estás bien?” a lo que ella únicamente pudo responder entre sollozos “lo amo, y hoy simplemente quería pasarla increíble con él, bailar con él, sentirnos como en una primera cita; él sabe todo mi pasado, yo misma se lo conté, porque confié en él y él se aprovechó de eso”; mientras la escuchaba, no sólo la vi a ella, ¡vi a mi hermana!… ¡vi a mi mejor amiga!, vi a mi madre cuando era joven, vi a mi abuela, me vi a ¡mi misma! Y me pregunté…. ¿Por qué?

En ese momento me llené de coraje y dolor, no entendí ¿por qué las mujeres tenemos que pasar por ese tipo de situaciones, por qué tenemos que comprar la idea de que debemos ceder siempre ante los deseos de nuestra pareja, por qué tenemos que ser nosotras las que digamos siempre “sí” a todo, por qué somos nosotras las que podemos ser humilladas públicamente, las que si nos atrevemos a disfrutar nuestra sexualidad, de nuestro cuerpo, de nuestros deseos, tarde o temprano alguno de ustedes nos llamara “PUTA”; por qué esa linda chica de vestido rojo (el cual era evidente que eligió por ti, para que la vieras hermosa, sensual, segura de si misma) tenía que estarse sintiendo así en aquél ruidoso y frio baño de antro?, así que la ayudé a secarse las lágrimas, ella corregía su maquillaje corrido, mientras yo trataba de secar su vestido del alcohol que le lanzaste; cuando por fin se sintió un poco mejor, se atrevió a salir del baño, era evidente que sus piernas aún temblaban mucho por lo que le di mi mano para que se apoyara en ella y así pudiera bajar los escalones “no te preocupes, aquí yo traigo tus zapatos” le dije mientras tú comenzaste a reír

“Vaya, tú si que eres un caballero” fueron tus palabras, soy una persona de carácter fuerte por lo que deseaba ir y ¡arrancarte la cabeza! (porque descubrí que no sólo eras hiriente con ella, sino que MISÓGINO, podría ser la mejor palabra para describirte) pero a la vez; soy una mujer preparada, de mucha educación y mucha clase, así que sencillamente YO no iba a rebajarme a tu nivel y menos frente a la mirada de todos los curiosos, por lo que únicamente te dije “sí lo soy”.

Con mi respuesta te quedaste atónito, quizá no esperabas que te respondiera o quizá esperabas que aquello me ofendiera, pero hoy quiero decirte una cosa (porque estoy segura que leerás esto; la vida, siempre nos da lo que nos merecemos y tú mereces recibir esta carta).

Hoy quiero decirte estimado “caballero” que si yo por ver en una mujer únicamente delicadeza, belleza, inteligencia, poder, amor, abundancia, creatividad; si yo por respetarlas, nunca levantarles la mano, protegerlas, amar su sonrisa, cuidarlas cuando están enfermas, protegerlas cuando se sienten solas o vulnerables, amarlas, mimarlas, chiquearlas, darles detalles, dedicarles canciones de amor, regalarles flores sólo porque ese día me nació, escuchar sus historias, amar sus cicatrices, besarlas, hacerlas sentir “la mujer más bella sobre la faz de la Tierra”, saberlas capaces, fuertes, independientes; por querer consolar a una niña (porque literal no tenía más de 20 años) que se sintió desnuda en una jaula de lobos sólo por haber dicho “no, hoy no quiero”…. Entonces SÍ, YO SÍ QUE SOY UN CABALLERO y cuando quieras TE ENSEÑO lo que verdaderamente ser un CABALLERO significa, tienes mucho que aprender.

Atte: Lily Alvel.

#NiUnaMás #LilyAlvel
#LibertyColors

 

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