¿Depresión en la comunidad LGBT+? Motívate.

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La depresión es una enfermedad o trastorno mental que se caracteriza por una disminución de las funciones psíquicas, donde se experimenta una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima y pérdida de interés por todo. Es una enfermedad común que ha crecido de forma acelerada en la comunidad LGBT+, y afecta física y mentalmente donde se producen deseos de alejarnos de nuestra vida cotidiana, de la familia, amigos, trabajo etc… Puede además causarnos ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades.

Las personas deprimidas experimentan una sensación permanente de angustia y melancolía, que los lleva a sentirse pocos capaces, sin esperanza y unas profundas ganas de morir, esto no les permite hacer contacto son situaciones placenteras, por ello la presión en el trabajo y en sus relaciones, agrava las condiciones médicas de estas personas.

Todas las personas, alguna vez hemos experimentado la tristeza de manera profunda, esto es normal, pero si esa sensación permanece por más de dos semanas, es importante buscar ayuda. Sentir tristeza es normal, estar deprimido clínicamente no.

Las razones por las que se producen la depresión son muy variadas. Algunas personas caen en depresión luego de experimentar un acontecimiento con una fuerte carga emotiva en sus vidas, por ejemplo, la ruptura de una relación amorosa importante, la pérdida del empleo, la muerte de un ser querido. También está el caso de depresión por una suma de acontecimientos: Cuando tenemos dificultad en nuestra habilidad para comunicarnos, cuando migramos y dejamos a nuestra familia y amigos y cuando nos resulta difícil entender e integrarnos a una nueva cultura. Entre otros…

Ahora bien, no todo está perdido. SÍ SE PUEDE SALIR DE LA DEPRESIÓN, y es importante entender que esto no sucede por casualidad, sino que debe ser un proceso consciente y llevarlo de la mano de un profesional, (psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas). Vivir con depresión es una situación dura, no puedes afrontarla en soledad, y el apoyo de amigos y familiares no basta.

Existen dos principales vías para el tratamiento de la depresión, tratamiento farmacológico (medicamentos antidepresivos) y la atención psicológica (terapia individual y grupal) Según el grado de depresión, lo ideal es combinar un psiquiatra, que te haga un diagnóstico y recete medicación antidepresiva y un psicoterapeuta que a través de la terapia, te ayude a afrontar la depresión, identificar si hay elementos desencadenantes que te afectan al ánimo y a través del proceso, te otorgue herramientas que te haga sentir más satisfecho contigo y tú vida.

En la depresión, el aspecto económico se convierte en un gran reto a afrontar, ya que, si la depresión es aguda, la persona no tiene la capacidad de producir sus recursos, pues se encuentra desmotivado y alejado de cualquier plan de su vida cotidiana, en este punto, debes poner muchísimo de tu parte para avanzar y acceder a la ayuda. 

Si tienes problemas económicos consulta los servicios sociales de tu ciudad; a veces hay servicios de salud mental muy económicos o gratuitos. Las facultades de Psicología de las universidades también ofrecen servicios contra la depresión como parte del entrenamiento de sus estudiantes.

La terapia grupal es una opción más accesible, por lo general la inversión para asistir a un grupo es más baja y puedes obtener buenos resultados, en el grupo consigues colocar tu situación en perspectiva, sentirte acompañado, conectar con otras personas que entiendan lo que estas atravesando y generar contención emocional; esto, podría ser de gran ayuda para dar pasos importantes para salir adelante.

Recuerda que mantenerte motivado solo depende de ti, las dificultades son pasajeras, como de igual manera debe serlo la depresión, solo tienes qué decidir sanar, comprometerte con el proceso, ser amable contigo mismo y continua hacia adelante.

Nada es tan difícil como para no intentarlo.

Por Juan Carlos Viera