Ema entre un sueño o realidad. #CosasDeChicas

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V

Así, que me masturbo para que ella me cuente que ha soñado, ella le divierte verme excitada y se acerca, me muerde la oreja y me susurra:— Cariño yo no sueño. —Me corta de una, me levanto de la cama furiosa:— ¿Me estás jodiendo? ¡Con eso no se juega! Me voy. —Ella se queda quejando que porqué me disgusto por esas cosas y yo grito saliendo por la puerta— ¿Qué por qué me quejo? —Susurro aún con la voz alta.— Ella se queja por el horóscopo, por los sueños y yo me quejo porque ya no tiramos, esto es como las olimpiadas de ping pong, pero de peleas, ¡damos vergüenza a nuestro historial! —Escucho que ella ahoga un grito en la almohada.

Me siento en el sofá donde antes hacíamos el amor, y era lo más pervertido que podía ser entre ambas, yo sé que algo nos pasa, ella también lo sabe, llevamos 7 años juntas, la miro desde el rabillo de la puerta, ella se esconde debajo de las cobijas y le digo— Te estoy viendo, que tu si sueñas, que no me dejas dormir, porque hablas dormida todo la noche y ahora me toca levantarme temprano para desayunar primero, porque tu ya no quieres desayunar conmigo, por el puto horóscopo. —Me levanto y me asomo a la puerta— Ya tienes otro trabajo, te hice un favor, yo no entiendo este jueguito de irnos a la cama como casadas, ni no nos tocamos, me voy. —Ella me grita.— ¡No te vas, si apenas empezamos a jugar! —Me detengo en seco, y le hablo por la puerta, sin mirarla, ella gatea por la habitación como si fuera una gata en celo, de esos juegos tibios que me gustan, pero ya se ha pasado; mi paciencia se ha agotado, y siempre ando entre sus enredos.— Te acuerdas de esa vez que… —alzo la voz y aclaro la garganta, intentando no verla, porque ahora si se me vienen todas las ganas porque ella está dispuesta, cuando ya me ha sacado toda la paciencia.— Te acuerdas que soñaste, que me acostaba con la dueña de ese bar, y que te despertaste como si hubiese pasado, y me peleabas, que porque lo había hecho, qué te parece horrible que no te hubiese contado, después de mis interminables discursos sobre la lealtad vs. fidelidad, estuviste así hasta el almuerzo; yo no te discutía porque estabas loca, te lo habías soñado, ¿en qué cabeza le cabe a alguien que lo que pasa en los sueños, está directamente relacionado con la realidad? y más… tú que ni siquiera sueñas… Es que te das garra Ema, te das garra, y aún sigo amándote, como siempre…

Ema está en mi entrepierna, como cuando los gatos quieren algo y empiezan a restregarte su olor, como marcando territorio, ella sube despacio, deslizándose y presionando su cuerpo contra el mío, y me dice— Tú eres la de las teorías de los sueños, yo no me soñé eso, no pasó, pero si te gustaba la vieja del bar. —Ella vuelve a la cama, como si me invitara; cuando ella se voltea de nuevo hacia la puerta, yo ya no estoy, el portazo se escuchó retumbar por toda la casa.

Silencio.

Ema se queda en la cama unos mili segundos y se da cuenta que no voy a volver, se levanta y me busca por cada rincón de la casa.

Ema en medio de la sala— Cariño, ¿dónde te metiste?

Por:

Juliana Ramírez Plazas

(Jules Anyways)