Las Etiquetas Apestan

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Siempre me he preguntado por qué le damos tanta importancia a nuestra “orientación sexual”, ya sé, ya sé, que me dirás “porque es parte de mi” y no estoy cuestionando eso. Yo voy más allá. ¿Por qué cuando conocemos a alguien (ya sea para una cita o para cuestión de una amistad) nos sentimos con la obligación de tener que externar lo que nos gusta? ¿Por qué no podemos los seres humanos simplemente vivir y dejarnos sentir? ¿Te imaginas un mundo en el que en realidad el género, la orientación sexual y las etiquetas simplemente no existieran?

 

No sé tú, pero yo creo que viviríamos mucho más libres y sin cargarnos tantas culpas o costales que a veces nosotros mismos nos ponemos.

 

¿Te ha pasado que te identificas como una persona gay o lesbiana pero de pronto llega alguien del género contrario y entonces vuelves a confundirte? (¿Qué acaso no soy gay, sino bisexual? ¿Qué me está pasando? :O ) ¡Yo sé lo que te está pasando! Eres simplemente un ser humano que ama, que ríe, que llora, que siente, que se divierte, que se enfada, que va al cine, que le gusta leer, que le gusta el alcohol, la fiesta, la poesía, el deporte, comer, pasear a su perro, etc… ¡Una persona más, común y corriente! Y lo único que pasó, fue que te cruzaste en el camino con una persona maravillosa en donde quizá tu cabeza no entendió que pasaba, pero sí tu corazón.

 

Así que mi consejo como coach LGBT para ti es muy simple:

 

Si lo sientes, dilo.

Si te pasa, disfrútalo.

Si no entiendes, deja que fluya.

Si te emociona, vívelo.

Y si llega alguien a mover tu mundo, qué importa su cuerpo, su definición o su “historia”… ¡Gózalo! Porque al final, las etiquetas apestan, pero el corazón manda.

 

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@Lily_Alvel

LGBT Coach & Life Coach

 

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