REFLEXIÓN: ¿Es posible no discriminar? La lucha comienza en mí.

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Recostada en mi cama, una taza de té caliente, audífonos al oído, en mi playlist suena música instrumental y en mi mente una idea que no me deja dormir.

A lo largo de los años yo me he presentado como una persona incluyente, alguien que cree con firmeza que el valor de la gente, el talento y su importancia para el mundo no pueden ser definidos por una identidad, una expresión de género, una orientación sexual, un aspecto físico, un lugar de nacimiento, ni donde radica, tampoco lo define un gusto o preferencia de credo, sin embargo, constantemente invadida por estereotipos caigo en prejuicios y valoro a las personas sin conocer que hay detrás de cada piel, pero es muy fácil perder el rumbo y pienso:

¿Es posible no discriminar? 

Personalmente creo que los diferentes tipos de segregación son una herramienta de supervivencia, o te adaptas o mueres, o discriminas o te discriminan, un circulo vicioso muy dañino. 

Vivimos en un mundo lleno de etiquetas y estereotipos, nuestra mente así funciona, toma rápidamente datos aislados y los interpreta para darnos cierta información, si miramos el cielo y hay nubes grises asumimos que lloverá, eso no está mal ¿no?, nos ayuda a saber que debemos cubrirnos o anticipar ciertas condiciones, esa intuición, o mejor dicho esa capacidad de análisis es un instinto para protegernos, sin embargo no es la única información que nuestra mente arroja, también automáticamente algunas personas lo asociarán con un día triste, difícil, y eso no es instinto, eso es una imagen construida a partir de conceptos sociales. Algún día a alguien le fue mal mientras llovía, lo asoció, lo comunicó con otras personas que tuvieron días similares en esas condiciones y de repente ¡bum! Se hizo una idea de dominio popular y a mucha gente aunque no le vaya mal en esos días ya compraron la idea de que así será.

Lo mismo pasa cuando conocemos a alguien y simplemente por ver ciertas características ya suponemos tantas cosas de él o ella que en realidad no existen y es simplemente por que socialmente se nos han impuesto esas ideas.

Ahora la pregunta es: ¿Cuánto tiempo tienen esas ideas en vigencia? 

La respuesta es, hasta que alguien demuestre lo contrario y ese alguien eres tú, soy yo; Es imposible quitar los estereotipos, pero es nuestra labor hacer conciencia y evitar que esos estereotipos contengan juicios de valor que afecten la libertad, la concepción o vulneren el respeto de otro.

Es difícil, yo lucho día a día contra ello, sé que estoy lejos de lograrlo, pero hoy abro el corazón y hago un viaje en retrospectiva cuando creía que ser yo era imposible y ofrezco mi apoyo a cualquier persona que carezca de estas posibilidades para sumar esfuerzos y entonces si, entre toda la gente apoyándonos será mucho más factible el salir al mundo sin miedo, sin discriminación.

Necesitamos gente libre y con ganas de cambiar las cosas ¿Te sumas a la lucha?.

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