Literatura Gay

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¿Qué hace a un libro gay? ¿Que el autor sea homosexual le da sentido a la literatura queer? Cualquiera que disfrute del género tendrá una respuesta diferente.

 

Analizando las historias gay del pasado y presente, encuentro algo familiar, muchas se conectan conmigo pero no de la misma forma. El contexto puede servir para filtrar las emociones que despierta cada una, pero no estaríamos dándole el mérito suficiente a aquellos creadores quienes no tuvieron más opción que colar entre las grietas historias gay ocultas o maquilladas; y aunque no con el mismo tipo de maquillaje, casi tan gay como la carrera drag de RuPaul.

 

Detrás de la extravagancia, hipersensibilidad y efervescente identidad de los contenidos más nuevos, se pueden conocer circunstancias, realidades y sentimientos que confirman la existencia no solo de una estética gay, sino de muchas cuando de contra-historias se trata. Algunas sirven como goce y celebración, mientras que otras funcionan de manera más introspectiva, por ejemplo, ilustrando lo flagelante que puede ser alcanzar el objeto de deseo durante el despertar sexual como en Call Me By Your Name novela de André Aciman adaptada al cine y ganadora de un Oscar este año.

 

Nunca fui alguien que se refugiara en los libros. La verdad es que me limitaba a coleccionar los libros que mi papá quería que leyera. En parte porque ya estaban subrayados por él (para que no me perdiera ningún detalle que consideraba pertinente), pero en parte también porque nunca me gustó que decidieran nada por mí. En cualquier caso, aquella primaria y secundaria de provincia que creía que me tenía acomplejado y encerrado, sin darme cuenta, me ofreció en la literatura una ventana al mundo gay mirando por encima de la vergüenza y el erotismo.

 

¿Han sentido esa emoción de volver a leer algo de la infancia y entender cosas que en ese entonces no hacían sentido?  Me pasó algo similar cuando me reencontré con la siguiente serie de cuentos que aunque no son queer per se, fueron un parteaguas para entender lo que significaba ser gay a temprana edad.

 

Frog and Toad All Year Long, (Sapo y Sepo un año entero) Arnold Lobel

 

El paquete de útiles de mi escuela siempre incluía un segundo libro para cada materia desde que comencé 1º de primaria. Para la clase de inglés, pedían un ejemplar de pasta dura enorme que hacía un compilado de historias y cuentos de la literatura americana; versiones cortas de libros o ediciones. Fue así que conocí las historias de Frog y Toad cuando tenía como 6 o 7 años, ¡toda una victoria anfibia en la celebración de amor entre el mismo sexo!

Frog and Toad

 

Este legado ha permanecido en las estanterías de muchas madres y padres como una inyección práctica de los verdaderos valores del compañerismo, la amistad y el amor. También como un testimonio de vida inadvertido, de alguien que pudo encontrarse a sí mismo a través de los mismos valores sobre los que escribía. Su autor Arnold Lobel salió del closet con su familia cuatro años después de haber publicado su primer libro de cuentos de Frog y Toad en 1974.

 

Releo estos cuentos y revivo entre líneas episodios sobre el rechazo, la obsesión de la amistad durante la pubertad (por ejemplo el cuento “Solo“) y lo gratificante que es ser capaz de dar y recibir amor. Lecciones que me hablan de manera más directa ahora que soy adulto.

 

El siguiente extracto es un ejemplo de cómo su estilo fue más allá de los tradicionales textos didácticos -que a veces caen en lo moralino-, que se limitan a ilustrar los beneficios funcionales de ayudarse mutuamente. En este caso, Frog y Toad cosechan frutos personales qué no sólo perderían fuerza, sino que se arruinarían al intentarse dar el crédito el uno al otro o explicar la realidad de las cosas.

 

“On a cool autumn day, a frog and a toad awake in their separate houses to find that their yards are filled with fallen leaves. The frog and toad (conveniently named Frog and Toad) see each other every day, and are particularly synchronized: rather than clean his own yard, each decides to go to the other’s house to rake up the leaves there as a kind surprise for his friend. But, unbeknown to either of them, after the raking is done and as they are walking back to their respective homes, a wind comes and undoes all of their hard work, leaving their yards as leaf-strewn as they were at the beginning. Neither has any way of knowing of the other’s helpful act, and neither knows that his own helpful act has been erased. But Frog and Toad both feel satisfied believing that they have done the other a good turn.”

 

 

“En un fresco día de otoño, una rana y un sapo se despiertan en sus casas separadas para encontrar que sus patios están llenos de hojas caídas. La rana y el sapo se ven todos los días, y están particularmente sincronizados: en lugar de limpiar su propio jardín, cada uno decide ir a la casa del otro para recoger las hojas como una especie de sorpresa para su amigo. Pero, sin que ellos lo sepan, después de barrer las hojas y terminar el trabajo, mientras caminan de regreso a sus respectivas casas, llega un fuerte viento y deshace todo su arduo trabajo, dejando sus jardines tan desordenados como lo estaban al principio. Tampoco tiene ninguna forma de conocer el buen gesto del otro, y ninguno sabe que su propia buena acción ha sido borrada. Pero Frog y Toad se sienten satisfechos al creer que han hecho bien al otro”.

Frog and ToadLobel fue una de las víctimas de la crisis del SIDA, murió a la edad de 54 años. Y aunque esto pueda parecer irrelevante para el producto final, entender su contexto le da nuevos significados a las historias. Lo que me encanta de estos cuentos es que se pueden disfrutar, dentro del mundo que ha creado el escritor cuando somos niños y fuera de él una vez que estamos listos.

 

¿Recuerdas algún cuento o libro que haya despertado un sentimiento similar? Cuéntamelo en mi perfil oficial de MOOVZ, la red social LGBTQ.

 

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