REFLEXIÓN: ¿Por qué necesitamos cambiar?

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El cambio es lo único permanente que existe en la vida, por más que tengamos instaurada la idea de que todo sigue igual, la realidad es que nuestro mundo está en constante cambio, y no me refiero a que las “cosas” están mejor o peor (para eso tendríamos que empezar por definir a que “cosas” nos referimos) pero ciertamente estamos descontentos y la frustración que esto produce nos lleva a vivir bajo un pensamiento de negatividad que no nos permite ver más allá; más allá de nuestra propia tristeza, más allá de las fantasías catastróficas que nos creamos, más allá de una realidad que si bien existe, no es la única que podemos experimentar. Y en medio de todo este malestar sentimos la necesidad de un cambio profundo en nuestra vida.

Pero… ¿Qué queremos cambiar? ¿Cómo queremos que suceda ese cambio? ¿Quién es el responsable de que ese cambio suceda?

Es sumamente NAIF sentir la necesidad de experimentar una situación de vida distinta, colocando afuera la responsabilidad de todo lo que nos sucede; porque es fácil echarle la culpa a algo más, en vez de asumir la autoría de aquello que nos moviliza. Obviamente, todo esto ocurre de forma inconsciente, pero si no te detienes un instante a observarte y entenderte como un ser completo y capaz, tendrás una vida desdichada e iras por ahí culpando al gobierno, a tu mamá, a tu papá, a tu ex pareja, al país, al mundo y al cambio climático, de lo profundamente infeliz que has decidido vivir.

Cambiar es bueno y además necesario, pero si no asumes la responsabilidad de ese cambio (entendiendo la responsabilidad como: la capacidad de respuesta ante todas las situaciones) lo que ocurrirá es un gran desastre y la frustración se incrementará, mas, si en el momento en que sientes que las cosas no van bien, te detienes y te haces cargo de eso que está sucediendo ASUMIENDO TU ABSOLUTA RESPONSABILIDAD ANTE TODO y haciendo valer el derecho que tienes de elegir cual nueva experiencia quieres vivir, te aseguro que te sentirás mejor incluso en las peores de las circunstancias. Las cosas no suceden por casualidad, todo absolutamente todo tiene un por qué (mejor dicho, para qué), y en ese sentido ser responsable, decidir y dejar de culpar a los demás por eso que solo te pertenece a ti, es donde realmente comienza el tan anhelado cambio.