REFLEXIÓN: ¿La media naranja o el árbol entero?

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La idea de que todas las personas somos una media naranja y de que se necesita de otra mitad que nos complemente ya hace tiempo que quedó obsoleta.

 

Vamos a abrir la perspectiva, y vamos a incluir no sólo las relaciones de pareja, también tendremos en consideración a amistades y familiares.

 

Como personas sociales que somos nos relacionamos, y pudiera parecer que “buscamos” en las personas cualidades, valores y filosofías de vida que nos “complementen”. O eso pensamos, pero no es así, porque si partimos de la base de una “búsqueda” ya estamos alterando el camino, cuando lo que mejor fluye es ver las cosas venir, aceptar las que nos aportan armonía y dejar pasar las que no, sin tratar de moldear la realidad para ver o sentir lo que “anhelamos” ver o sentir.

 

Lo más interesante es la teoría del espejo, según la cual, aquellas cualidades que nos hacen sentir a gusto junto a alguien, o todo lo contrario, en realidad son aquellas cosas que para uno mismo son importantes en algún sentido.

Si el estar con una persona que habla con frecuencia de dinero, por poner un ejemplo, nos hace sentir incomodidad, debemos explorar esa sensación, y descubrir por qué el tema del dinero es algo principal en nuestro interior.

 

Porque la mayoría de esas incomodidades e incompatibilidades son limitaciones que ponemos a nuestra felicidad, y la mayoría de ellas son subsanables.

 

Si queremos relaciones saludables entre todas las personas que nos rodean, ayudará conocernos en profundidad y limpiar aquello que nos limita el trato con estas, haciendo desaparecer las razones que nos incomodan sin razón aparente.

 

De esta manera, el trato con familiares, amistades y posibles parejas, fluirá, y veremos que es absurdo buscar media naranja, cuando la vida nos brinda árboles enteros de los que obtenemos algo con qué nutrir nuestro espíritu.

 

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Pic by @brianjimenez