REFLEXIÓN: ¿Un amuleto puede protegerte de las envidias?

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Todas las personas tenemos amistades con quien hablamos de temas trascendentales. Concretamente, con mi amiga Sofía tengo largas charlas sobre el bien y el mal, entre otros temas variados.

Hace unos días mi amiga me muestra un amuleto protector. Me dice que se lo han dado expresamente para que las personas que la envidian o le deseen el mal caigan enfermos o sufran algún tipo de problema leve. Parecía obvio que no provenía del lado de la luz, sino de otro distinto.

Al parecer, en el último año había conocido a un joven que se consideraba seguidor del lado oscuro, que aunque respetaba a Dios, entendía que el diablo era un ente incomprendido por toda la sociedad, cuya imagen había sido manipulada por la iglesia y que era capaz de proporcionar un poder mucho más interesante que el de la luz.

No soy yo de entrar a juzgar este tipo de cosas, pero cuento esta historia porque en mi amiga empecé a ver crecer una semilla.

Debido a que se pasaba el tiempo pendiente del amuleto, averiguando si en él había algún cambio, algo que delatara que personas eran esas que le deseaban algún mal, comenzó a sospechar de casi todas las personas. Empezó a perder la perspectiva, y aunque tal vez ese amuleto funcionara o no, lo cierto es que ella, que podría estar viviendo en armonía dedicando su energía a ser más feliz, la estaba perdiendo y desperdiciando en otras personas, fueran o no de las que realmente la envidiaban.

El amuleto acabó convirtiéndose en una maldición para mi amiga Sofía, que no sabe distinguir en quien puede confiar y en quien no y eso la ha llevado a desconfiar por naturaleza y llenar su mente de información negativa y conspiradora.

Imaginemos ahora que somos de las personas que no creen en los amuletos, en el destino o en las supersticiones en general. Debo deciros que hay un “amuleto” que lleva viviendo entre todas las personas de este mundo desde que la civilización nació, y son las palabras.

Hay personas que nos “regalan” frases, aun cuando ni las pedimos, que envenenan nuestra mente, como si de un amuleto del lado oscuro se tratara, y nos hacen sentir exactamente lo mismo que el amuleto le está provocando a Sofía.

¿Creéis que tenemos en nuestra mano la elección de aceptar ese amuleto? ¿Creéis que tenemos la capacidad de ignorar esa información y quedarnos con aquellas personas que aportan cosas bonitas a la vida? Os reto a comprobar si tenéis el poder de evitar el veneno de las serpientes e incluso trasformar el agua en vino.

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