El miedo

Compartido

Imagínate sentado en una de las frías sillas del hospital mirándome fijamente, yo estoy llorando mientras escribo a una de mis emociones, y tú te preguntas a cuál de todas le estoy escribiendo esta mañana. Es una carta a mis emociones, esa es la segunda de las piezas de este rompecabezas. Son las 6:43 am, el sol probablemente deslumbra la mirada de alguien y yo estoy escribiéndole al miedo mientras espero que me pasen para hacerme mi segundo ELISA. El primero decía algo así:

 

Examen:

VIRUS DE LA INMUNODEFICIENCIA HUMANA

Resultado:

REACTIVO

Fecha de impresión:

13/01/2017

 

Recuerdo me dijeron que la prueba no era 100% segura pero existía un alto porcentaje de ser portador del virus, que tendrían que realizarme una prueba ELISA, y en caso que esta diera reactivo, vendría una segunda y de la mano de esta el Western Blood, que en simples palabras es la prueba que detecta anticuerpos específicos del virus del VIH una vez que este se encuentra en nuestro organismo. También me dijeron que no era el fin del mundo, hoy lo sé, no fue el fin del mundo, sólo uno de los golpes más duros que me he dado a mi mismo.

 

Caminamos por calles en las cuales yo nunca había caminado, en dirección a la clínica del IMSS más cercana, y todo el movimiento se realizó sin que yo cayera en cuenta de cómo estaba transcurriendo cada suceso, pero así es la vida también, entreteje sus hilos de maneras tan únicas que de pronto estamos tan sumergidos en ciertas situaciones que ya no podemos escapar de ellas. Mi cita sería para el día de mañana a las 7:00 am en esa misma clínica. La cita ya estaba hecha, ahora que iba a hacer yo con una tarde libre y demasiado tiempo para pensar, a dónde me iba a dirigir,  o quizá la pregunta sería, ¿a dónde se iban a dirigir mis pensamientos?

 

Me quité los zapatos y durante no sé cuantas horas me fui caminando sin dirección alguna por la playa. No recuerdo si se me mojaron los pies o si había oleaje ese día, sólo recuerdo que iba llorando mientras pensaba en todo lo que puede pensar alguien a quien acaban de decirle que tiene una alta probabilidad de ser portador del virus de VIH, yo le tenía tanto miedo al virus en esos entonces. Hablando de miedos ¿A qué le tienes miedo tú?

 

Cuando llegue a casa el sol se había ocultado ya, subí el par de escalones y me encerré en mi cuarto, me encerré en mi mismo. Me arrojé sobre el colchón y para ser honesto no recuerdo qué fue lo que pasó después, sólo se que a la 1:02 de la mañana comencé a escribir en una de mis viejas libretas una carta para ti, la tinta decía algo así:

 

Jueves 12 de Enero 2017

 

Querido _____________

 

Leí el amor en los tiempos del cólera hasta descubrir cómo es que Fermina regresa con un reluciente esposo y un vientre de 6 meses. Después decidí desconectarme del internet y Facebook. Apagué la luz y traté de cerrar los ojos para así dormir y estar descansado para comenzar el día temprano como tengo que hacerlo, aunque creo que eso no sucederá, pues mi cerebro está más despierto que nunca. Saldré a tomar una copa de vino y fumar un cigarrillo, creo que me hace falta. Hablaré con mi amiga la luna, hoy está vestida de luz.

 

Sacó la botella que se quedó sin abrir víctima de los sucesos de hoy y al estirar la mochila en mi dirección, salió volando la pequeña toallita que contuvo la sangre del piquete que puede que todo cambie.

 

Estoy sobre la azotea de mi casa, puedo ver todo a mi alrededor, puedo sentir todo a mi alrededor. Puedo sentir un fresco viento que mientras el cigarro en mi mano izquierda cambia de forma y se consume, hace que los vellitos de mi brazo se ericen. Puedo sentirte a ti, que aunque la distancia nos separa, sé que mientras tú saltas de un mundo a otro en tus sueños estás pensando en mi, hoy estoy pensando en ti. Ha comenzado a “chispear”, podrás notarlo en las pequeñas marcas que deja el agua al contacto con la tinta y el papel. Hace un poco de frío, puedo sentir el frío también.

 

Las gotas se arrecian y toman forma de lluvia, así que decido entrar a mi guarida de letras y ahora escribo recargado sobre la pared de intocables tactos. ¿Recuerdas compramos dos pequeños vasos de cristales de los cuales rompí uno? Habías dicho era la medida precisa para un expresso. También lo es para unos sorbos de vino en una noche intranquila. Escucho las gotas de lluvia hervir incesantemente y con mayor fuerza, es como si estuvieran friendo las diferentes realidades infinitas en las que despertaremos el día de mañana, el fabuloso mañana. El imposible mañana. El odiado y a la vez tan anhelado mañana. El mañana que traerá todo y a la vez nada. El hoy que ya es mañana.

 

Doy un último trago y  vació por completo el cristal, vamos a cerrar los ojos. Hoy es mañana.

 

Te quiere: Félix

 

Después de encontrar el laboratorio para que me tomen la muestra y esperar por no sé cuánto tiempo, alguien con bata blanca y un título me dice que suba mi brazo derecho a la mesa, amarra una liga sobre mi antebrazo y hace un poco de presión, la aguja penetra mi piel y veo llenarse el tubo de laboratorio (buscar nombre) con mi sangre, me dice que los resultados estarán listos a la 1:00 pm, salgo sosteniendo el pequeño bulto de algodón que evita corra más sangre y camino a casa ahora con más temor que el que tuve después del primer piquete. De nuevo el miedo, maldito miedo.

 

Toco la puerta sobre la que cuelga un letrero en letras negras: INFECTOLOGÍA,  abre alguien no mayor que yo con un nombre muy peculiar y le explico que estoy ahí para recoger el resultado de mi examen que me hicieron por la mañana, encuentra mi nombre entre los miles que viven en sus expedientes y de pronto me convierto para ellos en un número más de la larga lista de personas que viven con VIH, el resultado fue reactivo, sólo falta confirmarlo. La cita es de igual manera a las 7:00 am y en ayunas, van a ser dos piquetes en esta ocasión, el de la segunda ELISA y el del Western Blood.

 

Estas de nuevo sentado frente a mi, me miras y ves como las lágrimas caen sobre una hoja de papel que después consumirá el fuego, miras mi mano que sostiene la pluma temblar un poco, elevo mi mirada y te veo de frente. Eres mi miedo mirándome directamente mientras yo te escribo una carta, ya hablé con la esperanza, la fortaleza y la fe, es tiempo de sentarme a tu lado y tener una larga conversación contigo, me paro del frío suelo y me acerco a ti, es hora de enfrentar el miedo.

 

Lee mi escrito anterior:  Vive Positivo

 

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