Siempre supe que era diferente

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Hola, ¡aquí estoy nuevamente! ¿Cómo que no sabes quien soy si la última vez  escribí un artículo bien padre? ¡Tranquilo, tranquilo, no te alarmes, terminando de leer este corre a leerlo si aún no lo haces y ¡disfrútalo!

 

Desde pequeña sabía que era diferente a la mayoría de las niñas, de los niños, de mis hermanos, de los vecinos, de los niños que veía por las calles, de los niños que juntaban estampitas para su álbum de pokemón (si antes eran estampitas, no esas mamadas de Pokemon Go), de los que iban al parque, de los que se comían un helado, de los que compartían clases conmigo en el cole, hasta de los que eran los nerdos del salón (nerdo: palabra con connotación negativa para referirse a los ya bulleados “nerds”), a las niñas que amaban Disney, a las que les encantaban los deportes, a las que se sentaban debajo de las escaleras a la hora del recreo y hasta a las que se quedaban mejor en la biblioteca.

 

Yo sabía que era diferente a todos los niños pues yo era…

 

¡INDECISA!

 

Mientras que la mayoría de los niños sabían elegir si jugar futbol o “futbeis”, o las niñas sabían qué princesa de Disney querían ser, o mientras las de la biblioteca sabían perfectamente que libro leer o los que coleccionaban estampitas cuál era la estampa que querían conseguir… ¡Yo no!

 

Y fui indecisa toda mi vida hasta que llegué a una de los puntos de quiebre a la edad de 18 años en donde me enamoré de una chica. ¿Yo? Yo que siempre me había fijado en los chicos más guapos del colegio, la que había salido con el chico malo del salón y la que estuvo enamorada desde pequeña de Ricky Martin (ay, ahora sé que tenemos tanto en común jaja)… ¡Pues sí! De pronto, un día la conocí y mi mundo se volcó de cabeza… su nombre era Valeria.

 

Aunque existían muchísimas dudas en mi (algo muy acorde a una persona particularmente indecisa como yo) como ¿Y qué prefiero, hombres o mujeres?… ¿Y si “elijo” andar con ella y después veo que sí me gustan los hombres? ¿Y si sigo con hombres y resulta que ella era en realidad el amor de mi vida?

 

¡Todo eso se aclaró el día del primer beso!…. ¡Ahí todo tuvo sentido!

 

Efectivamente ahora yo era una chica ¡a la que le gustaban las chicas!… pero nunca dejaría de gustarme Ricky Martin.

 

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